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Alergias y asma, ¿cómo combatirlas?

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La primavera es la época del año donde las alergias al polen se hacen más manifiestas provocando un incremento de medicamentos que palien los síntomas. Pero, ¿qué entendemos por alergia?, ¿cómo afecta a nuestro organismo?, ¿en que repercute en nuestra respiración?, y ¿qué podemos hacer para paliar los síntomas? Estas son algunas de las preguntas más frecuentes que intentaremos resolver a continuación. La alergia es una respuesta del organismo ante el contacto con determinadas sustancias externas. En primavera, el polen es el principal causante de la alergia al entrar en contacto con el organismo.

El polen por su pequeño tamaño se pone en contacto con la conjuntiva del ojo y penetra por las vías respiratorias llegando hasta el interior de los pulmones, entrando en contacto íntimo con las mucosas y poniendo en marcha los mecanismos de defensa que provocan los síntomas alérgicos. No solamente el polen es el que puede llegar a provocar alergias a una persona. Existen muchos otros elementos que pueden llegar a provocar la hipersensibilidad en determinadas partes del cuerpo, por ejemplo, un entorno lleno de polvo puede ser otro de los motivantes para que se produzca una alergia respiratoria.

Pero, ¿cómo podemos saber si nuestro hijo es alérgico?

Los síntomas más claros son estornudos repetidos, presencia de una mucosidad clara como ‘agüilla’, se frota la nariz, tiene los ojos enrojecidos y con picor, y esto le ocurre coincidiendo con la primavera. Si estos síntomas se repiten cada primavera, la sospecha se convierte casi siempre en una afirmación. Otro síntoma destacable es el asma. Hay que matizar que no todas las alergias causan asma, aunque estas dos afecciones a menudo están relacionadas. Así que los niños que sufren alergias tienen más probabilidades de sufrir asma que aquellos que no las tienen.

Pero, ¿qué es el asma?

Es una afección crónica de los pulmones que provoca la inflamación de las vías aéreas (los conductos que transportan el aire hacia el interior y el exterior de los pulmones). La inflamación hace que los conductos se hinchen y produzcan grandes cantidades de mucosidad espesa. Además, los músculos que rodean las vías aéreas suelen contraerse, lo cual vuelve aún más estrechas las vías aéreas ya taponadas. Estos factores provocan síntomas de asma, como tos y falta de aire. En las personas asmáticas, las vías aéreas son demasiado sensibles a determinados factores que pueden «desencadenar» o provocar los síntomas del asma. Las personas que padecen asma suelen notar que sus síntomas aparecen y desaparecen. La presencia de estos síntomas se denomina «ataque, brote o episodio de asma».

Es significativo recalcar que la alergia no está presente desde el nacimiento, sino que se desarrolla con el paso del tiempo. Junto al componente genético, otro factor desencadenante es la exposición a sustancias capaces de producir la reacción alérgica. Si una persona está expuesta al alérgeno de forma prolongada y en cantidades más elevadas de lo habitual, puede convertirse en alérgico aunque por herencia no estuviese predispuesto.

Ahora que entendemos qué es la alergia, sabemos reconocer sus síntomas y estamos al corriente de qué consecuencias puede tener en nuestro organismo a nivel respiratorio, debemos preguntarnos ¿qué podemos hacer para disminuir sus síntomas?

La Fisioterapia respiratoria es una gran aliada para el tratamiento, estabilización y prevención de las enfermedades respiratorias. No solo se trata el asma o las alergias. Otras muchas patologías respiratorias como bronquitis, neumonías, infecciones de la vía superior o cualquier tipo de infección que provoque una acumulación de secreciones en las vías respiratorias de bebés y niños se pueden tratar con esta terapia. Este término se utiliza para denominar un grupo de tratamientos diseñados para mejorar la eficiencia respiratoria, promover la expansión de los pulmones, fortalecer los músculos respiratorios y eliminar las secreciones de las vías respiratorias.

Los principales objetivos de la Fisioterapia respiratoria son: 1. La eliminación de secreciones. 2. Disminución de la toma de medicamentos. 3. Mejora de la ventilación pulmonar. 4. Evitar reinfecciones o controlarlas. 5. Limpieza bronquial. 6. Dar elasticidad para luchar contra el bloqueo de la caja torácica. 7. Mejorar la disnea. 8. Mejorar la fatiga. 9. Vigilar la evolución de la enfermedad y aconsejar a la familia. 10. Mejorar la calidad de vida de los afectados.

11. Educación para el auto-cuidado: es un componente integral de la rehabilitación pulmonar, más concretamente en el asma. Promueve la auto-eficacia y alienta la participación activa en el cuidado de la salud.

En alergias y asma más concretamente los objetivos son: 1. Limpiar las vías aéreas de moco. 2. Enseñar a reconocer y evitar los factores que pueden provocar la aparición de crisis respiratorias. 3. Enseñar la toma correcta de los aerosoles y nebulizadores en los casos necesarios. 4. Enseñar a tomar las actitudes correctas frente la aparición de una crisis.

5. Reentrenamiento al esfuerzo.

Algunos consejos que podemos ofreceros para disminuir los síntomas en conjunto con la terapia respiratoria son evitar el polen. No puede evitarse siempre pero si puede reducirse la exposición mediante medidas ambientales de prevención: 1. Evitar las salidas al campo. 2. Modificar las actividades de ocio familiar procurando realizarlas en ambientes cerrados. 3. Ventilar la casa por la mañana, después de las 10 h. Evitar corrientes de aire y cerrar las ventanas por la noche. 4. Viajar con las ventanillas de los vehículos cerradas. 5. El niño puede utilizar gafas de sol. Las mascarillas resultan llamativas y pocos niños las necesitan. 6. Cambiar al niño de ropa al volver a casa y ducharlo para disminuir la cantidad de polen que arrastra la ropa y el pelo. 7. Si es posible utilizar aire acondicionado en su domicilio y en el coche. 8. Evitar zonas donde se esté cortando césped o podando plantas. 9. En época de plena polinización acudir a zonas de playa donde la humedad hace que los pólenes no floten en el aire. 10. Informarse de los picos de polinización a través de la prensa o de la web www.seaic.es (en zona de control de pólenes) o de la web de la Sociedad de Alergia de su comunidad autónoma.

Si después de realizar la terapia y seguir los consejos anteriores siguen presentándose síntomas, es muy probable que su hijo deba utilizar un nebulizador (trasforma el medicamento en pequeñas gotas para que lo aspire) o un aerosol.

Nebulizador

Aerosol

Os dejamos algunas sugerencias para que el uso de nebulizadores o aerosoles resulte más fácil y divertido:

1. El uso debe formar parte de la rutina diaria. Utilícelo a la misma hora cada día, para que su hijo sepa qué puede esperar. 2. Si a su hijo le asusta la mascarilla, puede contarle que es una «máscara de submarinista» o una «máscara de piloto de avión». Utilizando una frase especial para crear ambiente, como «pongamos el motor en marcha» o «iniciemos la inmersión» antes de conectar el nebulizador, será más divertido para el niño. También puede comprar mascarillas con forma de dragón o de otros animales. 3. Su hijo puede decorar el nebulizador con adhesivos a su gusto. 4. Sacar algún juguete especial reservado sólo para cuando se utilice el nebulizador o el aerosol. 5. Si el niño es lo bastante mayor, anímele a que le ayude, por ejemplo, colaborando cuando le coloque la mascarilla, sosteniendo el tubo o encendiendo el dispositivo. 6. ¡Elogie a su hijo por el trabajo bien hecho!

Desde Clínica Infantil NANOS esperamos que esta información os haya resultado útil. Para cualquier consulta no dudéis en poneros en contacto.

Rosa María Sánchez Borrego,
Fisioterapeuta de la Clínica Infantil Nanos. Nº col. 18-5814.